Blog El Rincón de Mindfulness Madrid

Tres maneras de despertar la alegría en estas fiestas

Muchas de las canciones, historias y mensajes que escuchamos en esta época del año son sobre la alegría. Pero acceder a la alegría puede ser difícil, ya que casi siempre andamos navegando momentos estresantes que, en estas fechas, incluso se intensifican (compras navideñas, cenas en familia, fiestas de empresa…).
Aquí venimos a traerte tres formas conscientes de encarnar la alegría, como siempre, recordando el tomarse un tiempo para hacer una pausa y conectarse con el aquí y ahora. Te ayudará a encontrar momentos de alegría durante estas fiestas incluso cuando las cosas no salgan según lo planeado.

1. Calma a tu crítico interno
A veces, estamos tan atrapados en la idea de unas vacaciones perfectas que olvidamos disfrutar de la belleza de la estacón. Cuando abandonamos las expectativas (y las reflexiones sobre nuestras deficiencias) y simplemente apreciamos los momentos a medida que se desarrollan (en toda su imperfección), nos abrimos a la alegría.

Durante las vacaciones, la mente comparativa se acelera a medida que nos comparamos con nuestros amigos, familiares, colegas, así como con los “fantasmas” de visiones pasadas y futuras de nosotros mismos. Como en el famoso Villancico navideño de Charles Dickens, cuando el pesado y tacaño Ebenezer Scrooge aprende a abrazar la gratitud y la sintonía por quienes lo rodean. ¿Qué tal si tomamos una página del libro de Dickens y no solo nos sintonizamos con los demás en esta temporada de fiestas, sino que también lo hacemos con nosotros mismos?

Se ha demostrado que la rumiación (o el pensamiento repetitivo y pasivo sobre las emociones negativas) predice la naturaleza crónica de los trastornos depresivos, así como los síntomas de ansiedad. Otros estudios sugieren que las personas con un estilo rumiante de reacción a sus estados de ánimo bajos tenían más probabilidades de mostrar niveles más altos de síntomas de depresión. Cuando reflexionamos sobre nuestros defectos y fallas, pasamos demasiado tiempo en nuestras cabezas en lugar de vivir nuestras vidas. Nos enfocamos en reprendernos internamente en lugar de realmente disfrutar de la fiesta. La rumiación es el diálogo interno de la mente que ha agitado la energía como combustible y como salida. El pensamiento reflexivo es tóxico para nuestro bienestar y claridad mental.

¿Cómopodemos trabajar con la rumiación? Un camino a seguir es la autocompasión. Según la psicóloga e investigadora Kristin Neff, la autocompasión es amabilidad (versus juicio propio), combinada con un sentido de humanidad común (versus estar solo con lo que es difícil) y atención plena (versus estar sobreidentificado con malos sentimientos). La autocompasión es ver nuestro dolor como parte de la imagen más amplia y universal de ser humano, y vernos a nosotros mismos como dignos de amabilidad y cuidado. Y no es débil ni pasivo, ni narcisista ni autocomplaciente. Se necesita agallas para practicar, y la ciencia muestra que puede hacer mucho para reducir la ansiedad, las reacciones al estrés, la depresión y el perfeccionismo. Puede abrirlo a su vida, mientras que sus viejos patrones o reacción y auto-juicio lo cierran.

 

Te invitamos a ser autocompasivo, a cuidarte para cuidar de los demás, a no exigirte demasiado en estas fiestas, a no pretender estar perfecto o perfecta en cada almuerzo, cena o fiesta. Practica alguna meditación de autocompasión y, sobre todo, conecta con el presente y dedícate, también en estas fiestas, un tiempo para tí.

2. No solo te reúnas, conéctate
Simplemente reunirse durante las vacaciones no es suficiente para alimentar una conexión auténtica con tus seres queridos. Pon un propósito consciente en la forma en que pasas tiempo con los demás.
Las razones por las que nos reunimos son tan variadas como nosotros, dice Parker. “Nos reunimos para resolver problemas que no podemos resolver por nuestra cuenta. Nos reunimos para celebrar, llorar y marcar transiciones. Nos reunimos para tomar decisiones. Nos reunimos porque nos necesitamos unos a otros. Nos reunimos para mostrar fortaleza ” y, en estas fiestas, nos reuniomos para celebrar, para estar juntos por el mero hecho de estarlo y disfutar de momentos de conexión familiar, de la amistad o, simplemente, del compañerismo.
Es importante no olvidar para qué nos reunimos. Para qué es la cena de Nochebuena en familia o para qué la fiesta de Nochevieja. Es sólo por tradición… o si reflexionamos un poco ¿entendemos que es una ocasión para estar con los seres queridos?
Antes de entrar a casa de tu familiar o a la fiesta de empresa o al bar donde has quedado con los amigos, detente, conecta con el presente, conecta con la razón amable de estar allí. Respira, siente y podrás disfrutar de la alegría de forma consciente.

3. Reconecta tu mente por momentos de alegría
Al igual que entrenar tu atención, puedes profundizar en tu capacidad de sentir alegría cultivándola de manera intencional. La próxima vez que notes algo que te haga sonreír, una pieza musical, un cielo azul, una taza de té caliente, haz una pausa y conéctate con ese sentimiento… Cuando vayas de compras navideñas hazlo de forma consciente. No es cuestión de dedicar más o menos tiempo del poco que tenemos… es cuestión de utilizar el tiempo que tengamos de forma consciente. Reconecta con tu mente al pensar en la persona a la que regalarás, siente tus emociones en el cuerpo al pensar en su reacción al recibirlo. Disfruta del momento de elegir el regalo y evita el consumismo por sí.
Mindfulness implica varias actitudes mentales que son fundamentales para la transformación y liberación de la mente: amistad, compasión, alegría y ecuanimidad. Estas cualidades son vistas como los cimientos de todo nuestro desarrollo a medida que nos embarcamos en un camino de práctica de atención plena. Son vistos como potencialidades y capacidades de cada mente humana que pueden ser cultivadas, entrenadas e interiorizadas de la misma manera que la atención puede ser entrenada y desarrollada.

La alegría es una actitud mental intrínseca que incluye la alegría del corazón, la ternura y la empatía que respaldan la capacidad de apreciación, satisfacción y gratitud. Así como nuestros corazones pueden temblar ante el sufrimiento, también pueden temblar ante la felicidad y la belleza. Su tono afectivo es alegría, vitalidad y vitalidad. Se asocia con una variedad de emociones, que incluyen satisfacción, asombro, orgullo radiante, gratitud y deleite.

La empatía es tan central para el cultivo de la alegría como lo es para la compasión. Cuando nos encontramos con estados agradables, la empatía puede convertirse en alegría apreciativa, satisfacción y gratitud.  No lo olvides. Estas fiestas seguro que traerán muchos momentos de alegria a tí y a los que te rodean.

 

Editorial El Rincón de Mindfulness