Reflexiones Post-Covid19 | Loreto Serrano

 

El confinamiento nos ha trasladado a todos a un estado de “no hacer” ese estado que practicamos en Mindfulness.

Así que tanto practicantes como no practicantes volvimos a casa y no solo físicamente.

Para muchos esa rutina del despertador y salir físicamente de casa se ha convertido en un despertar mas amable que nos ha permitido tomar ese primer bocado o bebida de la mañana a otro ritmo, recordándonos aquellas palabras que nos decimos en meditación “Ningún lugar al que ir” …

¿Y si pudiéramos conservar ese permanecer en casa, permanecer en calma?

Las circunstancias en las estamos entrando en esta desescalada podemos utilizarlas como bastones de ayuda, podemos salir a pasear sin un objetivo no hay que comprar, no hay lugares para consumir…tan solo pasear. Por qué no utilizar este paseo para hacernos conscientes de nuestros pasos al caminar, de las sensaciones del viento o el sol en nuestro rostro.

Por otra parte, estas semanas también nos han permitido estar con las preguntas que nos hacemos en la práctica meditativa ¿Quién soy? ¿Qué hago aquí? ¿Qué quiero hacer con el resto de mi vida? Y quizás todavía se encuentren sin respuesta y está bien así. Mindfulness nos enseña a permanecer con lo que hay, la práctica nos ayuda a cultivar la aceptación para poder reconocer las cosas tal y como son y dejar de luchar contra nuestra propia experiencia. Esto no implica resignarse ante las circunstancias o creer que no hay espacio para mejorar, ya que incluso lo que necesita ser cambiado o mejorado necesita ser primero reconocido y aceptado.

Abrirnos a los sentidos es lo que nos propone Mindfulness. Los sentidos nos traen al momento presente y para que una mente pueda estar clara y serena y poder respondernos con honestidad y claridad necesitamos traerla aquí y ahora.

Cuando la mente comienza a elaborar escenarios que nos llevan lejos de aquí y quizás produciendo incertidumbre, la práctica de Mindfulness te propone volver al cuerpo, el cuerpo siempre está en el momento presente. Aprender a descansar como nos dice Thich Nhat Hanh pg 83 Te propongo ahora una breve práctica. 15’ de escaneo corporal.

Esta es una de las prácticas formales de Mindfulness y ahora que estas nuevas circunstancias nos obligan a ser más conscientes de nuestros movimientos. ¿Por qué no utilizar la práctica de Mindfulness? Tomando por ejemplo unas cuantas respiraciones conscientes antes de vestirnos para salir casa, esa sería una práctica informal que podríamos incorporar a esta nueva rutina, cultivando la atención plena, dándonos permiso para una pausa de 3’ que nos permita conectarnos con nosotros. En el primer minuto tomando consciencia primero del lugar dónde estás, de aspectos como los sonidos, los olores, la temperatura y posteriormente, de cómo está tu cuerpo en ese momento. Qué sensaciones agradables o desagradables están presentes. Conecta ahora con tu experiencia interna ¿Qué pensamientos u emociones pasan por mi cabeza ahora? Tomando nota de toda tu experiencia interna, pero sin involucrarte en ella. En el segundo minuto vuelves a dirigir tu atención a las sensaciones físicas y lentamente la traes a tu respiración. Observa de cerca las sensaciones en tu abdomen, pecho y fosas nasales y toma lentamente consciencia de todas las sensaciones de la respiración en este momento. Por unos instantes sigue tu respiración sé consciente de cada inhalación y cada exhalación. Sin intentar modificarla. Si aparece un pensamiento u emoción déjalo pasar y vuelve a acompañar tu respiración. En el tercer minuto siente tu consciencia en el interior de todo tu cuerpo y posteriormente cómo puede expandirse sintiendo como si respirases con todo el cuerpo. Opcionalmente puedes incluir el entorno en el que estás, puedes incluir todas las personas que se encuentran en esta ciudad, y sentirte unido e identificado con ellas. Permaneciendo en esta sensación unos segundos. Poco a poco, puedes expandir tu consciencia hasta incluir este país y progresivamente, todo el planeta. Puedes sentirte unido a todas las personas y todos los seres vivos que comparten nuestro planeta. Finalmente traemos a nuestro campo de conciencia a nuestro cuerpo a nuestra postura y nuestra expresión facial. Y vamos incorporando la luz a nuestros ojos.

¿Antes de salir de este confinamiento, por qué no reflexionar un poco cómo el Covid19 nos paró, observar aquellas actividades que nos hicieron bien y porqué nos hicieron bien? Quizás cuando nos encontrábamos bien podríamos preguntarnos ¿Dónde estaba nuestra mente? Y quizás habremos podido observar que estaba conectada con todos los sentidos en aquello que estábamos haciendo, eso es Atención Plena. Aprender a observar aquellas actividades que nos nutren y aquellas que nos desgastan.

Y esto es lo que os quiero proponer, que nos preparemos de una forma consciente para incorporarnos al mundo Post-Covid19. Observándonos cuando el frenesí de actividades nos haga de nuevo desconectar. Recordando cuando estábamos en casa. Aprendiendo a decir NO de una forma amable y consciente.

Concluyo con una lectura de Jon Kabat- Zinn que me parece muy apropiada para esta etapa de desconfinamiento.

DECIR QUE NO CONSCIENTE Y AMABLEMENTE.

“Practico el decir que no para simplificar mi vida, y una y otra vez descubro que nunca lo hago lo suficiente. Se requiere una férrea disciplina, pero el esfuerzo merece mucho la pena. Sin embargo, se trata de una cuestión delicada. Hay necesidades y oportunidades a las que debemos responder. El compromiso de mantener la simplicidad en medio de un mundo complejo es un acto que requiere un delicado equilibrio…No podemos controlarlo todo. Pero el hecho de elegir la simplicidad siempre que sea posible incorpora en la vida el ingrediente de la libertad profunda, algo que nos resulta extraordinariamente esquivo, así como un sinfín de oportunidades para descubrir que menos puede ser más.”

Decir que no con atención plena implica ir asumiendo la responsabilidad de vivir, conscientes de nuestras acciones y los efectos que generan.

Aprovechemos todo lo que esta parada ha supuesto en nuestra vida. El valor de lo esencial, y sigamos practicando el pararnos, en el momento que nos encontremos de nuevo enganchados a la multitarea, de forma consciente aprende a decir no. Cuando estemos cocinando cocinemos, comiendo, paseando, hablando…trae tu mente aquí y ahora a través de los sentidos.

Cómo os proponía anteriormente preparémonos para salir atendiendo primero a todo aquello que sentimos y aceptando toda emoción, atendiéndola, sosteniéndola. Y para todo esto necesitamos volver a pararnos a estar con nosotros mismos ayudándonos con la respiración o como dice el moje vietnamita “habitemos la respiración”, conectando con nuestro cuerpo.  

Meditar es sinónimo de practicar la “no acción “. No practicamos para conseguir que las cosas sean perfectas ni para lograr hacer las cosas a la perfección. Más bien practicamos con el fin de comprender y experimentar de forma directa que las cosas ya son perfectas, tal y como son. “Pema Chödron”

 

Loreto Serrano

Junio 2020